Dos familias del Tolima hallan la verdad tras quince años de zozobra por la desaparición de sus hijos
- por Kelly Perdomo
La articulación entre la JEP, la UBPD y Medicina Legal permitió la identificación y entrega digna de dos jóvenes que permanecieron durante más de una década en cementerios protegidos de Caldas y Antioquia.

Un tramo amargo de incertidumbre llegó a su fin para dos familias de los municipios de Honda y Flandes, en el departamento del Tolima. Tras más de quince años de búsqueda ininterrumpida, los restos de Santiago y Daniel, dos jóvenes desaparecidos en el contexto del conflicto armado interno, regresaron finalmente a sus hogares para recibir una despedida con dignidad.
El hallazgo y posterior identificación de ambas víctimas fue posible gracias al trabajo técnico y judicial de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Dichas entidades intervinieron los cementerios Católico Central de La Dorada, en Caldas, y Juan María Vianney, en Puerto Triunfo, Antioquia, ambos cobijados por medidas cautelares de protección forense.
La historia de Santiago comenzó el 12 de junio de 2009 en Honda. A sus 17 años, el estudiante de bachillerato salió a encontrarse con un compañero para hacer una tarea escolar y jamás regresó. Aunque la primera hipótesis apuntaba a un ahogamiento en el río Gualí tras hallar sus sandalias en la orilla, las investigaciones posteriores confirmaron que fue víctima de desaparición forzada bajo el patrón de ejecuciones extrajudiciales.
Su cuerpo fue traslado e inhumado como persona no identificada en territorio antioqueño, a más de cien kilómetros de su tierra natal.
Por su parte, Daniel desapareció en octubre de 2011 durante las festividades del municipio de Girardot. Tenía 25 años, trabajaba en una ferretería y cursaba estudios técnicos en sistemas. Tras años de indagaciones sin respuestas, en 2020 su familia acudió a la UBPD, entidad que incorporó el caso a los Planes Regionales de Búsqueda. El cruce de información orientó los procedimientos al camposanto de La Dorada, donde reposaba un cuerpo recuperado del río Magdalena en las mismas fechas.
La confrontación de perfiles genéticos y la reconstrucción odontológica resultaron fundamentales para dar certezas. En el caso de Daniel, un rasgo físico particular en su paladar y en la dentadura —asociado a la dificultad que tenía desde niño para pronunciar la letra "R"— se transformó en la prueba determinante que confirmó su identidad ante el reporte forense.
A la fecha, las acciones judiciales y de protección sobre sitios de interés forense adelantadas por la JEP han facilitado la exhumación de más de dos mil cuerpos y la realización de 158 entregas dignas en el país.
