Indignación en Mariquita por grupo de mujeres que debe estudiar en una carceleta y bajo la intemperie

por Kelly Perdomo

El veedor Ronald Pérez denunció que las 18 estudiantes del técnico en confección corren el riesgo de perder su formación y la maquinaria por falta de un espacio digno.

mujeres en la carcel

Una situación crítica y desoladora atraviesan 18 mujeres en San Sebastián de Mariquita, quienes desde octubre de 2025 iniciaron con entusiasmo un técnico en elaboración de prendas de vestir. Este programa, nacido de una alianza entre el SENA y la Alcaldía Municipal, se ha convertido en una carrera de obstáculos debido a la falta de gestión de la administración local.

Según la denuncia pública realizada por el veedor ciudadano Ronald Pérez, las estudiantes han sido trasladadas de un lugar a otro sin encontrar un sitio adecuado para su formación.

Actualmente, la situación ha llegado a un punto extremo, pues las clases se están dictando en una carceleta, donde las mujeres permanecen expuestas al sol y a la lluvia sin ningún tipo de protección.

La preocupación aumenta de cara a la próxima semana, cuando se espera la llegada de una dotación de maquinaria compuesta por diez máquinas planas, fileteadoras y máquinas collarín. A día de hoy, el municipio no dispone de un local que cuente con las conexiones eléctricas necesarias ni con personal de seguridad para proteger estos costosos equipos.

El temor de este grupo de emprendedoras es que el SENA decida cerrar el curso ante la falta de garantías físicas, truncando así el sueño de obtener un título técnico para trabajar y llevar el sustento a sus hogares.

Pérez calificó este hecho como una muestra de negligencia que afecta directamente el empoderamiento económico de las mujeres mariquiteñas.

Ante este panorama, se ha hecho un llamado urgente a la alcaldesa Marta Amaya para que intervenga de inmediato y asigne un espacio digno para la educación.

Por ahora, la comunidad espera una respuesta oficial por parte de la Alcaldía de Mariquita, mientras las estudiantes siguen resistiendo en condiciones precarias con la esperanza de no perder el proceso académico que iniciaron hace meses bajo la promesa de un mejor futuro.