Gobernación rechaza ataques contra gestora social de El Espinal y denuncia violencia política

por Oscar Harold Urrego

La Secretaría de la Mujer respaldó a María Fernanda Casas ante los señalamientos difundidos mediante pasquines y perfiles en redes sociales.

La Gobernación del Tolima expresó su respaldo a María Fernanda Casas, gestora social de El Espinal, y rechazó los ataques y señalamientos de los que, según la Secretaría de la Mujer, ha sido objeto durante los últimos días.

Adriana Avilés Alvarado, de la Dirección de Emprendimiento Femenino de la Secretaría de la Mujer del Tolima, calificó lo ocurrido como violencia política contra una mujer que ejerce liderazgo social y pidió respeto por sus derechos y su labor.

“Lo que está sucediendo en el municipio de El Espinal con la doctora María Fernanda Casas merece toda nuestra atención. Ha sido víctima de violencia política por ejercer un ejercicio en aras de proteger y mejorar la calidad de vida, no solamente de las mujeres, sino también de la comunidad”, afirmó Avilés Alvarado.

De acuerdo con la información suministrada, los cuestionamientos contra la gestora social han circulado mediante pasquines y perfiles en diferentes redes sociales.

Desde la Secretaría de la Mujer señalaron que las diferencias y controversias políticas hacen parte de la democracia, pero advirtieron que estas no deben convertirse en ataques, intimidaciones o acciones dirigidas a desacreditar a las mujeres que participan en escenarios públicos.

“Este es un llamado para los violentos: a decirles que respeten los derechos de esta mujer, que lo que ha hecho es trabajar por lo social del municipio y que merece nuestro respeto y todo el apoyo de la comunidad espinaluna”, manifestó Avilés.

La entidad informó además que María Fernanda Casas se encuentra actualmente ausente de sus labores debido a una compleja condición de salud, por lo que pidió que esta circunstancia no sea utilizada para profundizar los ataques en su contra.

Finalmente, la Secretaría de la Mujer sostuvo que el caso debe generar una reflexión más amplia sobre las garantías que requieren las mujeres para ejercer liderazgos políticos, sociales y comunitarios sin ser víctimas de estigmatización o intimidaciones.