Golpe certero a las finanzas disidentes tras la destrucción de una gigantesca mina ilegal en Chaparral

por Kelly Perdomo

Tropas de la Sexta Brigada inhabilitaron maquinaria valorada en 470 millones de pesos y frenaron millonarias ganancias del grupo armado en el sur del Tolima.

En una contundente ofensiva contra la explotación ilícita de yacimientos mineros, tropas del Batallón de Infantería Liviana N.º 17 General Domingo Caicedo, adscrito a la Sexta Brigada del Ejército Nacional, intervinieron y destruyeron una importante unidad de producción minera en la vereda Amoya, zona rural de Chaparral.

La estructura operaba de manera completamente clandestina y sin permisos legales. De acuerdo con las autoridades, la infraestructura y extracción en este punto servían como fuente directa de financiación para la Estructura Ismael Ruiz del Bloque Occidental Comandante Isaías Pardo, facción del GAO-r FARC.

Durante el operativo en el sur del Tolima, las fuerzas militares inhabilitaron una retroexcavadora Hitachi, una draga tipo buzo, un motor de combustión a ACPM, 100 galones de combustible y una clasificadora de material. En total, la maquinaría neutralizada está avalada en cerca de 470 millones de pesos.

La neutralización de esta planta extractiva representa un impacto devastador para el andamiaje financiero del grupo ilegal. Se estima que la mina generaba alrededor de 3.000 gramos de oro mensuales, volumen que en el mercado formal supera los 1.000 millones de pesos y que alimentaba sus arcas con ingresos mensuales superiores a los 1.653 millones de pesos.

Todos los elementos incautados y destruidos en el lugar fueron puestos a disposición de la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales, entidad que asumió las investigaciones correspondientes para judicializar a los responsables de esta actividad ilícita.

Además de la afectación económica al crimen organizado, la intervención militar evitó un daño ambiental irreparable en la región. Con el cierre de este complejo se detuvo la tala indiscriminada, la degradación de la capa vegetal, la remoción severa de subsuelo y el peligro inminente de contaminación con hidrocarburos y sedimentos en las fuentes hídricas cercanas.