Tolima lanza una ofensiva radical para frenar el transporte ilegal en las carreteras del departamento
- por Kelly Perdomo
Autoridades y gremios transportadores activan un plan de choque operativo en las zonas centro y sur con el fin de garantizar la seguridad de los viajeros.

En un esfuerzo por recuperar el control total de los corredores estratégicos del Tolima, el secretario de Tránsito y Transporte departamental, Mario Alberto Tovar Lucuara, lideró una mesa de trabajo en la Terminal de Transporte de El Espinal. El encuentro tuvo como propósito establecer acciones directas para combatir la informalidad que afecta la movilidad en el centro, sur y oriente de la región.
En la reunión participaron gerentes de empresas de transporte, la Policía de Tránsito y representantes de la Superintendencia de Transporte. Juntos acordaron la ejecución de un plan de choque operativo que busca desmantelar las redes de transporte no autorizado que operan al margen de la ley.
Durante la jornada, el secretario Tovar Lucuara fue enfático sobre la determinación de la administración departamental al declarar: "Hemos llegado a unos acuerdos para trabajar de manera frontal contra la ilegalidad y la informalidad; haremos un frente común para combatir este flagelo que impacta directamente en la seguridad vial".
La iniciativa no solo surge como una medida de protección para las empresas legalmente constituidas, sino como una respuesta a los crecientes riesgos que enfrentan los usuarios. Según las autoridades, el transporte informal suele estar vinculado a altos índices de accidentalidad debido al exceso de velocidad y a la falta de revisiones técnico-mecánicas rigurosas.
Otro de los puntos críticos discutidos fue la desprotección financiera de los pasajeros. A diferencia del servicio legal, los vehículos piratas carecen de pólizas de responsabilidad civil, lo que deja a los ciudadanos sin cobertura ante gastos médicos o indemnizaciones en caso de siniestros viales.
Finalmente, la Secretaría de Tránsito advirtió sobre la falta de idoneidad de los conductores no certificados y la inseguridad personal que implica abordar vehículos cuyo rastro se pierde al no estar vinculados a empresas formales.
La instrucción para los tolimenses es clara: utilizar únicamente las terminales de transporte y empresas habilitadas para asegurar su integridad.
