Turismo interno en Colombia: qué hay detrás del crecimiento de los viajes nacionales en 2026

por Kelly Perdomo

Las búsquedas de vuelos nacionales en Colombia crecieron 8 % en lo que va de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras de Portafolio. Al mismo tiempo, las búsquedas de vuelos internacionales desde el país cayeron 7 %. El sector hotelero replica el patrón: alojamiento nacional arriba 5 %, hoteles en el exterior abajo 6 %. Los colombianos están mirando hacia adentro.

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Más búsquedas nacionales, menos interés por el exterior

La Aeronáutica Civil y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) venían registrando una tendencia sostenida. Entre enero y agosto de 2025 se movilizaron 37 millones de pasajeros en vuelos regulares; 20,9 millones correspondieron a rutas nacionales. Eso representó un crecimiento de 2 % frente al mismo periodo de 2024 y de 18,6 % frente a 2023. La curva ascendente lleva varios semestres y no da señales de frenarse.

Bogotá, Cartagena y Medellín siguen concentrando cerca del 75 % de los tiquetes vendidos en destinos nacionales, según la Crónica del Quindío. Pero la distribución empieza a moverse. Y eso es, quizás, lo más interesante del fenómeno.

La ecuación del bolsillo: inflación, dólar caro y el viaje posible

La explicación más directa pasa por el presupuesto familiar. La inflación acumulada y la pérdida de poder adquisitivo han obligado a muchos hogares a recalcular prioridades. Viajar al exterior implica pagar en dólares o euros, lidiar con tasas de cambio desfavorables y asumir costos de visa, seguro y transporte que se han encarecido de forma sostenida.

El viaje doméstico se ha convertido en la salida para familias que no quieren eliminar las vacaciones del presupuesto pero necesitan cuadrar números. No es que haya brotado un entusiasmo repentino por lo local. La aritmética empuja en esa dirección, y el mercado ha respondido.

Vuelos más baratos, más rutas y mejor conectividad

Los precios promedio de vuelos nacionales bajaron 3 % en 2026, con rutas específicas que registraron reducciones de hasta 36 %, según Portafolio. La competencia entre aerolíneas de bajo costo y la consolidación de plataformas donde se pueden comparar y conseguir paquetes achicaron la barrera de entrada para viajeros que antes descartaban el avión en trayectos cortos.

También pesa la apertura de rutas directas entre ciudades intermedias, sin pasar por Bogotá como hub obligatorio. Conexiones que hace tres años no existían hoy operan con frecuencias regulares. Eso redefine la geografía del turismo interno: municipios y regiones que dependían de carreteras ahora reciben pasajeros por vía aérea.

Santa Marta, Medellín y Cali lideran el crecimiento de búsquedas

Medellín registró un crecimiento interanual de 26 % en búsquedas de vuelos nacionales; Cali alcanzó 16 %. Santa Marta, San Andrés y Cartagena mantienen posiciones fuertes, pero lo llamativo es que el interés ya no se agota en destinos de playa. Ciudades con oferta cultural, gastronómica y de naturaleza captan una porción creciente de la demanda.

Cauca, Nariño y Tolima entran al mapa

Un estudio conjunto del MinCIT, ProColombia y Cotelco sobre cinco departamentos emergentes arroja cifras que merecen atención. En Cauca, el número de turistas nacionales aumentó 51,9 % entre 2019 y 2024, con un gasto promedio de $422.815 por viaje. La inversión pública en turismo allí pasó de $3.293 millones a $17.987 millones en términos reales durante el mismo periodo.

Popayán ha capitalizado su declaratoria como ciudad gastronómica de la UNESCO, pero el fenómeno se extiende a municipios más pequeños, varios de ellos incluidos en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), que reciben visitantes atraídos por turismo comunitario y de naturaleza. Nariño y Tolima muestran dinámicas similares, aunque con menor volumen.

Empleo, formalización y los límites del optimismo

El turismo interno genera empleo directo en hospedaje, alimentación, transporte y servicios complementarios. En departamentos cuya economía dependió históricamente de la agricultura o la minería, esa diversificación tiene un valor que va más allá de las cifras brutas. El MinCIT reporta avances en formalización empresarial del sector en varias regiones.

Pero hay retos concretos. La estacionalidad sigue siendo un lastre: muchos destinos emergentes concentran visitantes en Semana Santa y fin de año, y operan con baja ocupación el resto del calendario. Las brechas de infraestructura vial y de servicios básicos limitan la capacidad de carga. En algunas zonas, las condiciones de orden público generan incertidumbre tanto para operadores como para viajeros. El optimismo tiene fundamento, pero también tiene techo.

¿Tendencia que llegó para quedarse o efecto de la coyuntura?

La pregunta incómoda es si este giro hacia lo doméstico sobrevivirá a una eventual mejora del entorno económico. Los vuelos internacionales también bajaron de precio —8 % en promedio—, lo que sugiere que cuando el poder adquisitivo se recupere, parte de esa demanda podría volver al exterior.

Lo que parece difícil de deshacer es la infraestructura de conectividad ya construida: rutas aéreas entre ciudades intermedias, plataformas de comparación de precios consolidadas, inversión pública en destinos emergentes. Esos activos no desaparecen con un cambio de ciclo. El turismo interno colombiano tiene bases más firmes que hace cinco años. Que eso alcance para sostener el ritmo actual dependerá de decisiones de política pública, inversión privada y —como siempre— de lo que permita el bolsillo de cada hogar.