Colombia se prepara para posible oleada de refugiados tras bombardeos y detención de Maduro
- por Yudy Vallejo
El presidente Petro ordenó el despliegue de tropas y fuerzas públicas en la frontera con Venezuela y la activación de recursos de asistencia humanitaria ante el riesgo de una “entrada masiva de refugiados” como consecuencia de los ataques militares de Estados Unidos en territorio venezolano

En un consejo de seguridad nacional celebrado en la madrugada del 3 de enero, Petro informó que se ha dispuesto el despliegue de la Fuerza Pública en puntos estratégicos de la frontera para garantizar el orden y la seguridad, y que se movilizarán todas las capacidades asistenciales disponibles para atender una posible ola de desplazados que crucen desde Venezuela hacia Colombia debido al conflicto. Adicionalmente, la Embajada de Colombia en Venezuela permanece activa para brindar apoyo a ciudadanos colombianos que se encuentren en territorio venezolano afectado por los acontecimientos.
El mandatario también rechazó públicamente lo que calificó como una “agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina”, y señaló que la respuesta al conflicto debe orientarse hacia el diálogo y la paz, recordando que “los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”, en una referencia a los principios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En ese contexto, Petro anunció que buscará convocar una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis y promover una salida pacífica al conflicto.
El despliegue militar y asistencial se produce en medio de un ambiente de incertidumbre regional tras los ataques atribuidos a Estados Unidos en Venezuela, que habrían incluido bombardeos en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, según reportes oficiales, y que, de confirmarse de forma independiente, representan una escalada significativa en la dinámica geopolítica de la región.
La medida de Colombia busca no solo fortalecer la seguridad y protección de su frontera, sino también preparar la infraestructura humanitaria para la atención de refugiados, un fenómeno que en años anteriores ya ha generado tensiones migratorias entre ambos países.
Expertos en relaciones internacionales han señalado que este tipo de despliegues marcan un momento crítico en la historia contemporánea de la región, con implicaciones tanto en materia de seguridad fronteriza como en la cooperación internacional y la gestión de crisis humanitarias, en un contexto donde las acciones militares de terceros actores pueden desencadenar migraciones masivas y desafíos diplomáticos complejos.
