La UBPD recupera en Chaparral los cuerpos de cuatro campesinos masacrados en 1956
- por Kelly Perdomo
Tras 70 años de búsqueda, la memoria de la comunidad y el trabajo forense permitieron desenterrar a las víctimas de una tragedia histórica en Tolima.

En una finca del corregimiento de Calarma, en Chaparral, una cruz de metal oxidada señaló durante 70 años el lugar donde yacían cuatro campesinos asesinados en abril de 1956. La marca, puesta por los propios familiares, evitó que el tiempo y la maleza borraran la ubicación de la fosa clandestina.
Esa referencia fue la clave para que el equipo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) realizara una de las intervenciones forenses en campo abierto más antiguas del país. En el sitio hallaron los restos de las víctimas, ejecutadas durante la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla.
La ubicación exacta se logró gracias al testimonio de un hijo que buscó a su padre toda la vida y al relato de un testigo que presenció los hechos cuando tenía solo 10 años. Tras dos días de excavaciones y un delicado trabajo técnico, los antropólogos lograron separar e identificar las estructuras óseas de los cuatro cuerpos.
Los familiares de los campesinos acompañaron cada jornada de rescate en el terreno. Mientras los peritos laboraban entre el barro, las familias prepararon alimentos en el lugar para compartir con el equipo forense, transformando la jornada de dolor en un acto comunitario de memoria y sanación.
Las ejecuciones de Calarma ocurrieron de forma simultánea con las masacres de Santo Domingo y La Siberia. En ese momento, las Fuerzas Militares irrumpieron en la zona agrícola y arremetieron contra trabajadores del campo que solo portaban sus herramientas de labranza, entre ellos un menor de 13 años.
Este hallazgo se suma a la recuperación de otros 14 cuerpos realizada por la UBPD en el cementerio de Chaparral en 2025. Con esta misión, la entidad reafirma que el paso de las décadas no extingue la búsqueda ni el derecho a la verdad.
