La subienda regresó al Magdalena y reactivó la economía pesquera en Honda

por Geraldi González

Pescadores celebran la bonanza, pero advierten que sin controles podría verse afectado el equilibrio ambiental del río.

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El río Magdalena vuelve a dar señales de vida en Honda. Luego de dos años sin una subienda clara, pescadores del municipio comenzaron a registrar desde esta semana la llegada de pescado, un fenómeno esperado por cerca de 400 familias que dependen directamente de esta actividad para su subsistencia anual.

La subienda no solo beneficia a quienes salen al río a pescar. Su impacto se extiende a toda una cadena económica que incluye la limpieza, preparación y comercialización del pescado, vinculando a decenas de personas en tierra firme y dinamizando uno de los sectores tradicionales de la economía ribereña.

No obstante, el retorno de la subienda también deja al descubierto una problemática que amenaza su sostenibilidad. En la parte baja del río Magdalena se estarían utilizando artes de pesca prohibidas, como chinchorros y barrederas, que impiden el tránsito natural de los peces y afectan su ciclo reproductivo. Estas prácticas no solo reducen la disponibilidad de pescado aguas arriba, sino que generan un impacto ambiental significativo.

Según se ha advertido desde el municipio, gran parte del pescado proviene de la ciénaga de Sobar, en la parte alta del río, y su captura indiscriminada antes de completar su ciclo compromete el equilibrio del ecosistema y el futuro de la pesca artesanal en la región.

Mientras avanzan los llamados a las autoridades ambientales y pesqueras para fortalecer los controles, Honda se prepara para recibir el Carnaval Cultural y Reinado Popular de la Subienda 2026, una de las celebraciones más representativas del municipio, que se realizará del 19 al 22 de febrero. La fiesta, que gira en torno al río y a la cultura ribereña, contará con más de 30 actividades gratuitas y espera impulsar el turismo y el comercio local.

El regreso de la subienda revive la esperanza de las comunidades que viven del río, pero también pone sobre la mesa la urgencia de proteger un recurso natural del que dependen cientos de familias y una tradición que define la identidad de Honda.