Operación estadounidense le costó la vida a la mitad del equipo de seguridad Nicolás Maduro
- por Yudy Vallejo
El colapso de gran parte de su equipo de seguridad, fue un factor clave que facilitó la incursión y la captura sin resistencia significativa.

La operación “Resolución Absoluta”, ejecutada por fuerzas especializadas de Estados Unidos para capturar al expresidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, evidenció la ruptura del aparato de seguridad que rodeaba al líder venezolano, según análisis de medios internacionales y declaraciones de fuentes oficiales.
El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, afirmó que durante la incursión fue asesinado “a sangre fría” una parte considerable del equipo de seguridad personal de Maduro, lo que refleja la vulnerabilidad del sistema de protección presidencial ante una operación militar sofisticada.
Tradicionalmente, la seguridad del presidente venezolano estaba confiada a múltiples estructuras. La Guardia de Honor Presidencial, integrada por militares y milicianos de confianza, constituía la primera línea de protección directa.
Sin embargo, debido a la desconfianza en parte del estamento militar interno, Maduro incorporó milicianos y seguridad cubana como refuerzo, ampliando el aparato de protección con agentes de contrainteligencia cubanos encargados de vigilancia interna y defensa física.
A pesar de estos esfuerzos, el operativo estadounidense logró neutralizar comunicaciones y desplazar a los equipos de guardias personales, argumentando el propio gobierno norteamericano que la rápida acción “evitó una resistencia prolongada”.
Según declaraciones de altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, muchos de los guardias cubanos que integraban la seguridad de Maduro murieron durante los enfrentamientos, demostrando que ni la capacitación ni la coordinación de los escoltas pudieron contrarrestar la incursión militar estadounidense.
Ese colapso operativo se tradujo en que el expresidente no pudiera llegar al centro de seguridad de la residencia en la que se encontraba, perdiendo tiempo y oportunidades de montar una defensa organizada, y culminando en su entrega junto con su esposa sin un combate decisivo.
Este desplome no solo marcó un momento histórico en la caída del régimen chavista, sino que también ha generado interrogantes sobre la eficacia y cohesión de las estructuras de seguridad venezolana y su dependencia de agentes externos, como los cubanos, que no lograron resistir la operación.
