Deshielo acelerado del Nevado Santa Isabel amenaza el norte del Tolima
- por Kelly Perdomo
El glaciar ha perdido cerca del 45% de su superficie en dos años, impactando directamente el suministro de agua y los ecosistemas de alta montaña.

El acelerado proceso de deshielo en el Nevado Santa Isabel ha encendido las alarmas en el departamento del Tolima, con consecuencias ya visibles en municipios como Murillo, Villahermosa, Anzoátegui y Santa Isabel.
Según reportes del IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales), el glaciar ha perdido cerca del 45% de su superficie entre 2022 y 2024, consolidándose como uno de los de más rápida desaparición en América Latina. A esta dramática cifra se suma la pérdida total del glaciar Conejeras a inicios de 2024.
La directora de Gestión del Riesgo del Tolima, Andrea Mayorquín, enfatizó que el deshielo es una "señal contundente" del cambio y la variabilidad climática, sirviendo como una oportunidad para concientizar a los tolimenses sobre la importancia de los ecosistemas de alta montaña.
El rápido retroceso del glaciar amenaza directamente el suministro de agua, los cultivos y la actividad turística de la región. Comunidades rurales, especialmente en Murillo, ya reportan una disminución notoria en los caudales de quebradas, lo que genera mayores dificultades para el abastecimiento de los acueductos veredales.
Expertos del IDEAM y Parques Nacionales advierten que el Nevado Santa Isabel podría desaparecer en menos de cinco años si la tendencia de derretimiento se mantiene.
Los especialistas atribuyen la aceleración del deshielo a varios factores interconectados, incluyendo el calentamiento global y la variabilidad climática, así como la actividad volcánica del Nevado del Ruiz. La caída de cenizas sobre el glaciar acelera el derretimiento del hielo al reducir su capacidad de reflejar la radiación solar.
Mayorquín destacó que, aunque los glaciares desaparezcan, el Parque Nacional Natural Los Nevados como área protegida seguirá siendo vital. Subrayó que se continuará cuidando el bosque alto andino, los páramos y superpáramos, que son fundamentales para alimentar las cuencas hídricas de la región y del río Magdalena.
