Ocho meses sin rastro de Jhon Eyder: una familia que no pierde la esperanza
- por Geraldi González
Jhon Eyder Giraldo, oriundo de Cajamarca, desapareció durante un trabajo en el río Suárez, Santander.

El 10 de marzo de este año, Jhon Eyder Giraldo Muñoz de 36 años desapareció en el municipio de Puente Nacional, Santander, mientras cumplía con un trabajo técnico para la empresa Ecologic Ingeniería, dedicada a labores ambientales.
Aquel día, el joven tolimense, oriundo del municipio de Cajamarca, debía ingresar al río Suárez junto a un compañero de trabajo; fue precisamente esa persona la última que lo vio con vida. Desde entonces, no se ha vuelto a saber nada de él.
Sus familiares y amigos presumen que Jhon Eyder pudo haber caído accidentalmente al río, cuyo caudal es conocido por su fuerza y profundidad. Sin embargo, tras meses de búsqueda, ni el cuerpo ni ningún rastro suyo han sido encontrados.
Desde el momento de su desaparición, su familia, liderada por su madre, doña Janet, ha realizado múltiples viajes a Santander, coordinando búsquedas junto a organismos como la Defensa Civil, la Policía y los Bomberos. “Hace dos meses fue la última vez que ella estuvo allá recorriendo el río con las autoridades, pero no se obtuvo ningún resultado”, contó un amigo cercano.
Además de las búsquedas presenciales, sus allegados emprendieron campañas en redes sociales, contrataron equipos con drones, embarcaciones y hasta invirtieron en publicidad paga con la esperanza de encontrar alguna pista.
Pese a los esfuerzos, lo único constante ha sido el silencio y la incertidumbre.
A lo largo de estos ocho meses, la familia de Jhon Eyder ha tenido que enfrentar incluso llamadas falsas y presuntos intentos de estafa. “Nos decían que lo tenían secuestrado o que lo habían visto, pero todo era mentira. Nunca caímos en eso”, aseguró su amigo.
Hoy, cuando se cumplen ocho meses sin noticias de él, su nombre sigue vivo en oraciones, publicaciones y recuerdos. Su familia se aferra a la fe, con la esperanza de obtener alguna respuesta que les permita cerrar este doloroso capítulo.
Porque, aunque el tiempo pasa, la ausencia de Jhon Eyder sigue pesando igual.
Y mientras no haya respuestas, su familia y amigos seguirán repitiendo el mismo clamor: “que vuelva, o al menos saber qué pasó”.
