Combatir los incendios también pasa factura a los socorristas en Tolima
- por Oscar Harold Urrego
Voluntarios de la Defensa Civil han sufrido deshidratación, golpes de calor, insolación e inhalación de humo durante las extenuantes labores en terreno.

La lucha contra los incendios forestales en el Tolima no solo representa un riesgo para las comunidades y los animales. Los propios organismos de socorro están enfrentando condiciones extremas durante las operaciones para contener las llamas.
El mayor Luis Fernando Vélez, director de la Defensa Civil Tolima, explicó que varios voluntarios han requerido atención por deshidratación, golpes de calor, insolación e inhalación de humo.
Para responder a estas situaciones, los equipos cuentan con personal de atención prehospitalaria y una ambulancia durante las operaciones.
La emergencia también ha requerido atención para los animales. Vélez indicó que dentro del personal movilizado se encuentra una veterinaria encargada del rescate animal, quien ha trabajado con caballos de las zonas afectadas, suministrándoles alimento, realizando labores de limpieza y entregando recomendaciones a sus propietarios.
El director de la Defensa Civil pidió a la comunidad evitar las quemas, incluso cuando sean realizadas con la intención de proteger viviendas ante el avance de un incendio.
Según explicó, algunas personas han intentado hacer cortafuegos o contrafuegos por cuenta propia, sin considerar factores como la velocidad y dirección del viento, la temperatura y la baja humedad, especialmente durante las horas del mediodía.
Estas acciones pueden provocar que el fuego se salga nuevamente de control y avance hacia otros sectores.
Vélez señaló que cuando los organismos especializados llegan a una emergencia, los brigadistas primero analizan el comportamiento del incendio y determinan desde qué lugar puede realizarse una intervención segura.
Los grupos cuentan además con vigías ubicados estratégicamente para observar el desplazamiento de las llamas y advertir a quienes realizan el ataque directo si existe riesgo de quedar rodeados.
“Cuando estoy frente al fuego solamente tengo un campo visual de 100 o 200 metros, más si estoy en un sector boscoso. El vigía nos puede avisar hacia dónde va el incendio para que no nos rodee”, explicó.
La Defensa Civil reiteró que la prevención y el seguimiento de las instrucciones de los organismos especializados son fundamentales para evitar nuevas emergencias y proteger tanto a las comunidades como a quienes combaten los incendios.
