“Mire esta es la pobreza moderada que yo vivo”: el desgarrador clamor de una mujer atrapada por las aguas en Lérida
- por Kelly Perdomo
En medio de un crudo invierno que desbordó la quebrada El Sitio, María Divia Acosta Urquijo denuncia la injusticia de su puntaje en el Sisben mientras el agua destruye lo poco que le queda.

El recrudecimiento de las lluvias en el municipio de Lérida ha vuelto a poner en evidencia una tragedia anunciada. Para los habitantes de la ronda hidráulica de la quebrada El Sitio, cada aguacero no es solo una molestia climática, sino una amenaza de muerte y pérdida total.
Este es el caso de María Divia Acosta Urquijo, una mujer cuya realidad parece invisible para las tablas de estadísticas oficiales. A través de un impactante registro en video, María Divia mostró cómo el aumento del caudal de la quebrada arrasa con su vivienda, construida con materiales precarios que no ofrecen resistencia ante la fuerza de la naturaleza.
Entre el rio y los enseres flotando, la mujer envió un mensaje directo al alcalde Luis Amézquita, cuestionando los criterios con los que el Estado mide la miseria en su municipio.
La indignación de la afectada surge tras descubrir que su nivel en el Sisben fue elevado a "pobreza moderada". Con el agua a la cintura, María Divia exigió una nueva encuesta presencial para que los funcionarios vean la realidad de su hogar.
“Mire esta es la pobreza moderada que yo vivo”: el desgarrador clamor de una mujer atrapada por las aguas en Lérida
— ONDAS DE IBAGUÉ 1470AM (@Ondas1470) March 18, 2026
María Divia Acosta Urquijo denuncia la injusticia de su puntaje en el Sisben mientras el agua destruye lo poco que le queda. pic.twitter.com/q7tva9PEc9
Según denuncia, el hecho de que alguien en su familia trabaje para conseguir un plato de comida parece haber sido motivo suficiente para subirle el estrato, ignorando su vulnerabilidad extrema.
“¿Usted cree que esto es digno para uno vivir?”, pregunta la mujer en medio del llanto, señalando las paredes de su casa que ya no puede ni reformar. Ha perdido sus pertenencias tantas veces que ya ha dejado de intentar recuperarlas, pues sabe que la quebrada volverá a tragárselo todo.
La comunidad espera que este llamado desesperado movilice a la administración municipal para reubicar a esta familia en un lugar seguro. Mientras tanto, María Divia sigue despertando a medianoche, asustada por el ruido de la corriente, esperando que la próxima inundación no sea la definitiva.
